
El viernes 29 de agosto, familiares de los reclusos de la cárcel de varones número 2 en Esmeraldas llevaron a cabo una protestas, bloqueando parcialmente una vía crucial hacia la Refinería Termoesmeraldas. Las manifestantes, en su mayoría mujeres, demandaron un trato más humano y condiciones dignas para sus seres queridos, quienes sufren en un entorno caracterizado por el hacinamiento y la falta de atención médica adecuada. Los manifestantes utilizaron maderos y llantas encendidas como parte de su movilización, lo que generó alteraciones en el tráfico en la zona.
Las condiciones críticas en el centro penitenciario son alarmantes, con una ocupación que supera considerablemente su capacidad. Mientras que la cárcel debería albergar a 1,100 reclusos, actualmente acoge a más de 1,500, según datos de la Defensoría del Pueblo. Este hacinamiento ha generado serios problemas de salubridad, incluyendo brotes de tuberculosis y una creciente necesidad de atención médica para la población reclusa, que incluye a varios adultos mayores en condiciones extremadamente vulnerables.
La respuesta de las autoridades fue inmediata, desplegando a la Policía Nacional para deshacer el bloqueo y mantener el orden público. Sin embargo, las quejas de los familiares sobre maltratos, escasez de medicinas y condiciones inadecuadas dentro del penal continúan. Aunque se espera una respuesta institucional para abordar la crisis, muchos critican la demora en la atención a estas preocupaciones fundamentales respecto al bienestar de los reclusos en Esmeraldas y en otros centros penitenciarios del país.